Flor

Fue sencillo, medianamente sencillo. La miro, la olfateo y decidio, al otro dia, llevarle un florero. Antes de salir, el florero era de fino cristal, lo lleno de agua fresca. Camino de vuelta a la huerta para encontrar a la Orquidea. No era poeta, en absoluto, pero leyo en algun lado que los poetas tienen la memoria de la naturaleza. Cuando la hubo hallado, la saludo tiernamente. La flor orgullosa no respondio. Entonces el muchacho le dijo, guapo: aqui vivirias a mi lado por muchas semanas, yo te cuidaria dia a dia, pero serias presa de tu sitio, el vaso. Lo traje para que tu belleza dure lo que permita tu libertad, hermosa. Se fue. Peino su alma con ese gesto varonil tan suyo.

La flor no conocio hasta entonces el amor. Murio a las horas siguientes de desamor, segun declaraciones de la rosa, el clavel y las dalias.

Y asi.

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