Escritorio

raro es, ¿por qué raro y no extraño?, raro porque uno que lo habita, casi nunca lo mira, como si fuera el espacio de un contable, pero uno esta aquí todos los días y lo conforta como templo y como confesionario, por eso nada de extraño, como cuando Fito le cantó al piano, así ahora en una linda tarde de domingo, mentira, ninguna tarde de domingo es linda, quizá por eso, para matar la nunca linda tarde de los domingos, esos recurrentes primeros de enero, este apunte casi egoísta del santísimo que uno puebla y y ha poblado en las noches del silencio y los trabajos de los días, el empaccho

altivo, señorial, vigila el Dios que hiere desde lejos, Apolo, trazo-suvenir comprado en una última tarde ateniense cuando Grecia era una economía destrozada por el euro y las picardías mediterráneas, es apolo el consentido de Zeus, dijo el vendedor, que no sabía ya nada del Olimpo y del Señor de los Dioses, lejanos ya en la ortodoxia cristiana, al lado un premio al mérito, Aristóteles, costoso y pesado autoregalo, pero la ética y el manantial de toda filosofía valen veinte misas, cerca Merlín, mago de la ciencia del bien y del mal, lápices, plumas, libretas de apuntes que se utilizan como registro, gesto mejor, del oficio más lindo, una foto de los Animanicas, los personajes y los actores, Sebastián, mi amado Sebastían, de cuatro años con férula y rubio y bello, mi tristeza Sebastián, viejo y querido amigo que un día rimpió el columpio en el que nos desvivimos de alegrías y caricias, el dolor no se contorna en una líena, una vela encendida ante un Jesucristo griego con atributos ortodoxos, recuerdo de Tesalónica, una estampa metálica oscura de los agones, teatrales y deportivos, de aquellos años de Olympia, una libreta de Picasso, un cenicero coloquial comprado en Oaxaca, en aquel viaje inolvidable de All You Need is Love, una letra M, que también es México y Miércoles, y Marte y Ares (Marzo), y hoy los libros, John Le Carré, Piglia, aquí siempre Cortázar, Pessoa, Hegel, Walter Bejamin, Neruda, escritorio en el que Peloponesia, mi Mac, transfroma lo que siento, pienso y declaro (Gracias a la Vida) en estas palabras que al dibujarse en sus ojos se forman un ser, un lejano ser que, quizá, sea yo, mi otro yo,

Y así

 

Advertisements
Standard

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s