Instrucciones para 2015

los años tienen la mala costumbre de irse sin despedir, por lo demás son atentos cuando llegan, siempre saludan con risa entera, como ventanilla de colores, hola a todos, dicen con los mejores deseos, soy (por decir ahora) 2015 y vengo con las mejores intenciones, siempre que arriban traen buenas intenciones, pero los muy ladinos siempre van olvidando su palabra porque los años, en verdad, son de lo más voluble, parecen nutrias, a veces de buenas, a veces de malas, indiferentes incluso mal educados y groseros que dan revolcadas cuando se les pega en gana, y uno termina levantando la moral con más tristeza que alegría, lo importante, se dice uno, es en efecto levantarse, pedirle la mano al año como defensa que nos ha propinado una falta sin pelota, entonces el año hace como que no ve nada, da un tirón de pelos y anda que siga el juego,

2015, el nuevo inquilino de la vivencia, llega con sonrisa parda, como de castor, saluda, toma asiento pide cafe espreso doble cortado y una galleta, se lo puede confiar en él, se dice uno ya un poco precavido con el paso de los años, por ejemplo el amigo 2013 fue de lo más cruel, entre impostor y pelafustán, a Dios gracias que ni hizo el intento por telegrafiar una despedida, que lo pases bien, que te vaya bonito, en cambio se puede decir que 2012, los años pares parecen los amables de la secuencia, fue un año foca, divertido, con dotes para el aplauso, también 1984 y 1988, pero mejor ni contar del 95 o del 2001, uno tiene su memoria, diría la abuela Natalia,

pues el amigo parece simpático, algo misterioso trae en los bolsillos, seguro, uno debe, en ese sentido darle, por lo menos el beneficio de la duda, claro sin creerle todo, caras vemos días no sabemos, por alguna razón, uno que es afecto a la numerología, se pone a pensar en los 5, la suma del tres, la Trinidad, y la dualidad, los 5 con esa barriguita bien lograda, tienen a ser bonachones, como San Bernardos con todo y coñac y sin ojos tristes, los cinco evocan muchas cosas, su condición de mitad les da un toque de estación grande de trenes, segunda base sin outs y en posición de anotar,

la verdad es que uno no vive los años, son ellos los que nos habitan, nos van desgastando, poniendo a prueba nuestra paciencia y nuestros propósitos, siempre firmes y voluntariosos, poco a poco este amigo que está sentado en la mesa y recién desempacado impondrá sus condiciones, nos exprimirá al máximo, nos agotará hasta la última gota de sudor, lo importante, después de todo es dejarse llevar por el columpio y saber que vivir es un deporte de alto riesgo,

démosle chance a este amigo que, entre otras cosas, tiene cara de perro,

y así

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