La leña de leñero

es de noche en este jueves, acabo de leer lo que dijeron los diarios, lo que tampoco dijeron, bebo unos tequilas para salir al paso de una semana, como todas, al tope de la redacción, esa casa que, como todas, da vida y la reprime, es jueves, creo que acabo de decirlo, pero no dije lo de Miles Davis, estoy seguro que no, leí lo del Leñero, así El Leñero, de alguna forma, casi de gesto, no por otra cosa, casi timidez, casi este cigarro que,

desde luego que desde mi trinchera hablé, dije, acaso dirigí algún apunte, un lápiz, todos lo saben, nunca sobra,

no lo escribí así porque, de alguna manera me molesta que los vivos se interpongan en los muertos, es de mal gusto me digo cuando leo “conocí al Leñero” o mi “mi primera ocasión con…” , deben reconocer que lo es mientras ante mi máquina, Pelopoensia,  trato de poner en orden mis ideas,

la república imaginaria no pertenece al canon del diarismo, del celo pues, así que puedo, ¿puedo?, darme el lujo de la travesura, del malgustoso del pronombre personal, Vicente se ríe al lado, como diciendo y ¿por qué no?, al diablo, pues, pero no, no en primera persona, bueno ustedes saben,

le pidió una entrevista sobre Los perdedores, es decir el próximo almuerzo de los Yankees de Nueva York en la Serie Mundial, tan beisbolero Leñero contestó que sí, siempre y cuando lograra una entrevista con Julio Scherer, Don Julio, entre los amigos, Vicente sabía que era imposible aquello y seguramente siguió en su trabajo editorial, de drama, cine, periodismo o lo que sea,

recién llegado a lo que el mismo Scherer llamó la catedral del periodismo, o sea Proceso, él tenía 28 años y una pluma bic, resolvió, disolvió,

temerario, llamó a Don Julio, empedernido aficionado de los Yanquis, para preguntarle sobre la Serie, Scherer contó que, aquí guión cinematrográfico,

unos de sus hijos se pusieron de acuerdo para llevarlo al campo de los sueños (voz off: el Yankiestedium, y Ruth… Mantle, Berra) y ese día se suspendió el juego a causa de la lluvia,

Scherer era un niño entre primera y segunda con dos outs, volvió a la ciudad y así,

¿puedo publicarlo? -dijo él, con osadía de adolescente

vaya y tizne (esta bien escrito?) a su mamacita, don….

y él se perturbo, abanicó en medio de la nada

pasaron los minutos, perturbado él, a lo perdedor, asistió con el couch de primera, creo que la he cagado, pasó esto en la caja de bateo

el teléfono trajo, raro, buenas noticias,

Scherer: haga con esto lo que quiera y tizne a su mamacita

pasaron esos segundos en los que se asomaron juntos Dios y el Diablo,

volvió a marcar, ya sin miedo,

él: Vicente, lo tengo, ya tengo a Scherer, imposible, no puede ser, dijo, llámele si no cree, pero ya (estaba muy nervioso, después de todo el empleo, la trampa) está!, está!

si es así, te responderé por escrito, buena tarde

al poco rato llegó este manuscrito que leo años después de la vivencia y el cariño que vino después cuando,

cayó el out 27

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