Piel Roja

Su nota ha sido copiada tal cual, las buenas conciencias no desmienten ni interfieren:

cuando pasó lo del Negrito, ese pan de la infancia que se transformó en Nito, sí, en Nito, como si Nito dijera algo, algo menos ofensivo que Negrito o Negrito Sandía o Negrita Cucucumbé, las cosas indicaban que esto estaba camino a la barbarie de lo “políticamente correcto”, ese Terror contra el mal comportamiento y la travesura,

ya se había pasado por alto la broma del “puto” en los estadios, como si nadie supiera que “puto” es una galantería al lado de lo que se escucha en cada falla del delantero o del portero local, o, claro, cuando anota el volante o el zaguero rival, aquello es una sarta de insultos de categoría trigonométrica que espantaría a todas las abuelas del barrio, tan lindas como sus carpetas y su salas, desde luego que hoy nadie llega a casa diciendo “abuela, que me acabo de encontrar a un hijo de las mil putas que hace tanto no veía, el muy hijo de la chingada”, y si lo hace, en estos días que todo se consume con splenda, pues los respetos correspondientes y que pague la noche en el hotel más cercano en el que saluda un gel antibacterial,

primero fue lo del azúcar, luego lo de la chatarra y los refrescos, va, pasa, resentidos sin lombrices, canicas y agua de caño, pero ya es el colmo lo que pasa con lo del sentimiento más original y propio, uno puede entender que los triglicéridos (?), el azúcar, la concha de la abuela; las grasas saturadas, los lípidos y las piedras del escroto, pero aquello de cambiar el nombre de un equipo porque es tan impropio que afecta a las culturas originarias, eso, eso ya es una idiotez del tamaño de la Luna, y no salgan ahora conque la Luna es de queso descremado, deslactosado y deslavado porque la puta,

se llamaron Pieles Rojas porque sí, quizá en homenaje, quizá por puros gustos, Pieles Rojas, así, Pieles Rojas de Washington, el hombre de la Carta de Independencia, junto a Franklin, el odioso Franklin, Jefferson y Williams, hasta donde se sabe Washington no jugó en favor de los Vaqueros, porque después de todo el Sur, Lincoln y la Enmienda, así que al hombre no se le puede reprochar una afiliación laza vacas, sureño y esclavista, ¿acaso los vaqueros no mataban Pieles Rojas? o, como suele pasar con los bien nacidos, hijos ejemplares y bien portados en clase, ya se les olvidó su pasado gandul, gandalla y pendenciero, ah, claro, ahora todos toman agua bendita de Bonafont, claro!

la protesta está a tiempo, si el mundo va así, adiós a los Irlandeses Peleadores de Notre Dame, porque indica una postura ante una raza inconforme con derechos ante la ONU y la reina, tampoco los Troyanos del Sur de California, quienes además perdieron la primera Guerra Mundial ante los Aqueos de Aquiles y sus secuaces, tampoco los Indios de Cleveland, porque ni siquiera eran indios (indios los de Nueva Delhi) ni los Santos de Nueva Orleans, porque, según se sabe hoy en día, los santos no eran nada dignos (verdad Wojtyla?) ni los Yankees, esa cosa despectiva que usaban los que preferían negros en los campos de algodón,

la cosa preocupa cuando se permite la hamburguesa de espinaca o de berros o de, de, de,

… soya

no, por favor, basta

PD: El autor de este panfleto retrógrado se dice carnívoro y es fanático de los Diablos Rojos, de Byron y, además, fuma. Qué desagradable.

 

 

 

 

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