Entrevista con Villoro

El vaivén de la pelota, las sorpresas, las alcurnias, unas semifinales en puerta de un torneo que se agota tan rápidamente, una charla con un crack que ha soportado el rumbo de los hechos: Juan Villoro, en la pared de letras, sobre la media luna en la que ya comienza el amanecer.

“Me parece que el futbol no deja de dar sorpresas, y el Mundial de Brasil puede ser una de las más grandes. Y esto es por muchas razones: primero que nada, porque todos asociamos el futbol con Brasil, el equipo que más campeonatos ha ganado, pero que tiene la espinita clavada de aquel Maracanazo de 1950, cuando ya parecía imposible que no ganaran.

Ahí está, desde el punto de vista de ciertos profetas del Apocalipsis, el vaticinio de que en esta ocasión se va a repetir ese amargo final. Es por ello que Brasil, para ponerse a salvo de los dioses, elige al técnico más confiable de todos: Luiz Felipe Scolari, un hombre disciplinado que reconoce la dinámica y la creatividad del futbolista brasileño. Aunque hizo un muy buen papel en la Confederaciones, existe la posibilidad de que la gran fiesta de Brasil se arruine. Este Mundial puede ir hacia varios lados: la rebelión social, la crítica, el esplendoroso triunfo de Brasil o la catástrofe dramática de Brasil”.
Y, bueno, pese a todo, Holanda está inscrita entre las cuatro mejores, como en el 74, con esa inteligencia que llaman Johan Cruyff. Dice el autor de Balón dividido de aquella luz tren de la Naranja Mecánica:
“Una figura como Cruyff le ha dado muchísimo al futbol, tanto como jugador como entrenador. Con sus opiniones locas, pero ciertas, él es una especie de Salvador Dalí del futbol. Jugadores como Lionel Messi, un astro que difícilmente podríamos imaginar en un futbol tan manipulado, jugando como niño -el primer trofeo que conquistó en su vida fue una bicicleta”.

Ésa es la gran paradoja de Messi: teniendo toda la presión que tiene y ganando todos los millones que gana, no ha dejado de jugar como el niño que quiere una bicicleta. Está también el Barsa de Guardiola, que fue un extraño triunfo del bien en el mundo de la especulación, que ganó 14 títulos de 19 disponibles, jugando de una manera profundamente estética y demostrando que la belleza puede ser una forma de la eficacia”.

-¿Qué dijo de la Argentina, que aún contra ella está en el duelo de pasado mañana en contra de Holanda?
Argentina está como siempre ha estado: una mezcla de gran calidad y pleitos internos. Es una Selección descompensada, una defensa flojona, un mal portero y un técnico confundido. Los argentinos están preocupados, discuten y se pelean. Pero ya sabemos que la neurosis es una de sus especialidades, pues, a diferencia de otros países, la confusión les ayuda a salir adelante.

-¿Y de Alemania?
Siempre una protagonista de los Mundiales, nunca puede ser descartada. La adversidad tonifica a los alemanes. La desgracia es su golosina. Aun con el campo enlodado o con un jugador fracturado, los alemanes juegan mejor. Ésta es una Selección que se ha conjuntado desde hace mucho tiempo, que ha crecido y que tiene un estilo dinámico, nada que ver con la Alemania de 1990 que jugaba como los uruguayos, con un futbol rocoso, especulativo y defensivo. Sin duda, Alemania es candidata al título.

-¿Cree que el Mundial nos ayudó a entender la cultura brasileña?
Ojalá que con la Copa del Mundo se dé un mayor acercamiento de Brasil con América Latina. Para muchos de nosotros, Brasil sigue siendo un país secreto. Brasil incluso tiene su propia relación con Oriente, con Europa, con África. Es mucho lo que ignoramos de este enorme país. También me parece que de los brasileños podemos aprender un nivel de discusión alto. Ha habido periodistas importantes que han marcado pauta dentro del futbol. Por ejemplo, Joao Saldaña, quien fue periodista y luego dirigió a la Verdeamarela, un caso realmente muy extraño. O ahí está Nelson Rodrigues, uno de los mejores dramaturgos brasileños. Fue él quien escribió crónicas inmortales y, a su vez, inmortalizó a Pelé poniéndole “El Rey”, y a Didí llamándolo “El Príncipe”. Por supuesto que también está Romario, un ex jugador que hoy critica los excesos y vicios del futbol. O a Ronaldo, quien hizo críticas pese a formar parte del comité organizador del Mundial. Yo creo todo eso nos da mucho que aprender a nosotros los mexicanos. Debemos aprender a discutir sobre futbol, a criticarlo, a problematizarlo y a asociarlo con temas sociales más amplios.

-Este Mundial dejó muchas letras sobre la cancha…
Durante mucho tiempo ha habido prejuicios en América Latina de que el futbol pertenece al populacho y no tiene nada que ver con la reflexión, lo cual es un poco absurdo si pensamos que buena parte de la gente vive en función de los goles y ve al futbol como una representación de la realidad, como un entretenimiento esparcido. De alguna forma, entender el futbol es entender el comportamiento de nuestras sociedades y del planeta entero. En este sentido, creo que los brasileños han contribuido bastante a esta reflexión con figuras como Nelson Rodrigues o Rubem Fonseca, un cuentista y creador de novelas populares que explora las mitologías instantáneas de los brasileños. El país de Guimaraes Rosa o de Clarice Lispector tiene mucho que aportarnos a la relación entre la palabra y el futbol. Vinícius de Moraes escribió un soneto maravilloso a Garrincha, a quien le puso “El Ángel de los Pies Torcidos”. Esta capacidad de entender el futbol a través de la palabra ha sido una especialidad brasileña, la cual, espero, se nos contagie un poquito.

-Un Mundial con fondo social y poca prensa…
Hay mucho que cuestionar a la forma en que se ha hecho este Mundial. Se avecinan elecciones este año y sus resultados tendrán mucho que ver con cómo se desarrolle el torneo. El dispendio, el derroche, el hecho de que el futbol beneficie a unas mayorías ha indignado a la sociedad brasileña. Hoy son las grandes televisoras las que controlan la narrativa del futbol. Antes un diario podía tener cinco acreditados en un Mundial. Ahora, los que escriben de futbol son pájaros muy raros. La relación crítica de la Selección brasileña con su gobierno va a ser muy interesante. No todos los futbolistas se van a manifestar de la misma manera. Neymar, por ejemplo, es un emblema de la especulación económica. Y no tiene esa conciencia social que tiene Romario.

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