País chovinista y racista

Cuando José Vasconcelos diseñó aquello de Por Mi Raza Hablará el Espíritu, pensó en una raza de razas, es decir América Latina, la Raza Cósmica. Hoy es el lema de la Universidad (lo Universal) Nacional Autónoma de México, quizá la más importante (cuando menos más nutrida) de Latinoamérica. Lo que sí, es la más sólida de este país, de este país que parece, muchas veces, más retrogrado, chovinista y racista que hace un siglo.

Deberíamos decir, sin adelantarnos en el juego, que “lo mexicano” no existe. Los mexicanos son tan precolombinos (de tantas culturas como crisol mesoamericano), como españoles, pero lo español tampoco existe, porque España es una nación de naciones: gallega, andaluza, catalana, vasca, extremeña, y las demás. Así que entre los dos árboles genealógicos del “mexicano” hay una enorme cantidad de mezclas. De allá y de acá. Pero algo más: también el mexicano es árabe, también, hebreo, también romano, porque esas culturas dejaron una mezcla interesantísima en Hispania. Así que de puritos, nada.

En la vida cotidiana, México es hoy, argentino, chileno, guatemalteco, colombiano y brasileño. Y qué bueno.

En pocas actividades culturales mexicanas “lo de afuera” ha sido determinante como en el futbol: primero inglés, luego español, luego vasco (qué equipo aquél), luego brasileño, luego argentino, uruguayo, chileno y, si se quiere colombiano. No hay manera de entender el juego nacional sin lo de “allá”, por llamarlo de alguna manera.

Chovinista, racista y retrógrada una cultura (parte de una cultura, aunque a decir verdad se manifiesta en muchos rasgos nacionales) que discute si debe haber “naturalizados” en eso que llaman Selección Nacional. La palabra ya es insultante. Parecen decir que los naturalizados no son mexicanos, o que son sub mexicanos. Lo cual es una idiotez. 

Desde hace 40 años los argentinos (por poner un ejemplo) han sido claves en el desarrollo de los grandes clubes mexicanos. Muchos de ellos (como muchos no futbolistas) decidieron hacer la vida en este país al que encontraron, por llamarlo de alguna manera, cómodo. Y cumplieron con las obligaciones del Ministerio del Interior para conseguir la nacionalidad mexicana. 

Si son mexicanos y hacen la vida en México, ¿por qué no pueden jugar en el máximo equipo representativo de este país? La simple pregunta causa asco. La polémica sobre ese asco es ya una grosería. 

Lo que sucede es que “los mexicanos” disimulan su enorme capacidad racista al grado de no verla; de no reconocerla. El ambiente del futbol nacional (y otros muchos) ventila su pequeñez desde el momento en que prensa, jugadores, técnicos y dueños de equipos discuten semejante tema: ¿debe haber o no jugadores “naturalizados” en la selección nacional?

Como si ese mamarracho de equipo fuera eficiente, como si esa camiseta que llenan pechos fríos fuera sagrada, o como si los naturalizados no estuvieran a la altura de la vida de semejante recinto. 

La discusión es torpe, inexistente. Fabricada por los mismos que aseguran que como México no hay dos (afortunadamente), que protestan por el mal trato de los mexicanos en Estados Unidos y por los mismo que cuando salen se llevan chilitos curados para no extrañar las albóndigas de la abuelita. Si por esos mismos que al primer fin de semana lejos de casa cantan “Qué lejos estoy del suelo donde he nacido”. Qué espanto de país. Claro muchos protestarán por lo aquí escrito: porque, además, tienen la piel delgada. Y qué bueno que soy mexicano porque si fuera “naturalizado” dirían: pinche extranjero, si no te gusta México pus vete a tu tierra, cabrón”.

Para terminar: jilgueros de la tele, la radio y los diarios: hace muchos, muchos años, que en el deporte el término extranjero ya no se utiliza. 

Y así.

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2 thoughts on “País chovinista y racista

  1. No amamos a la humanidad; pero por otra parte, estamos bien lejos de ser lo suficientemente <> como para ser portavoces del nacionalismo y del odio a las razas, para poder alegrarnos con los problemas de corazón nacionales o con el envenenamiento de sangre, que hacen que en Europa un pueblo levante barricadas contra otro, como separados por una cuarentena. Para ello somos demasiados libres de toda prevención, demasiado maliciosos, demasiado delicados, demasiado viajados. Preferimos, con mucho, vivir en las montañas, apartados, <>. Nosotros, los apátridas, somos demasiados múltiples y estamos demasiado mezclados por nuestra raza y procedencia como para formar parte de los hombres <>.” Friederich Nietzsche, La gaya ciencia.

  2. “No amamos a la humanidad; pero por otra parte, estamos bien lejos de ser lo suficientemente alemanes como para ser portavoces del nacionalismo y del odio a las razas, para poder alegrarnos con los problemas de corazón nacionales o con el envenenamiento de sangre, que hacen que en Europa un pueblo levante barricadas contra otro, como separados por una cuarentena. Para ello somos demasiados libres de toda prevención, demasiado maliciosos, demasiado delicados, demasiado viajados. Preferimos, con mucho, vivir en las montañas, apartados, extemporáneos. Nosotros, los apátridas, somos demasiados múltiples y estamos demasiado mezclados por nuestra raza y procedencia como para formar parte de los hombres modernos.” Friederich Nietzsche, La gaya ciencia.

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